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Quien soy

Aventurera, viajera, peregrina, exploradora del mundo exterior e interior.

Amante de los rituales y de las acciones simbólicas porque me permiten ir más lejos, ser más consciente y pintar de colores la vida de cada día.

Un espíritu curioso e inquieto me la llevado a viajar a Ecuador, Perú, India… a vivir dos años en México en la comunidad mixe de Jaltepec de Candayoc, a ir de Colonias con ancianos y a dar clases en la prisión de Quatre Camins, a jugar a futbol, a probar hormigas para comer, y armadillo y camello… a estudiar Química, Filosofía, Teología, un Máster en Museología y Gestión de Exposiciones y finalmente y a raíz de una crisis personal a realizar la formación en Terapia Gestalt.

Poco a poco he ido aprendiendo a bajar de las nubes, a tocar de pies en el suelo, a aceptar que soy una soñadora (somiatruites en catalán) y a convertir esta característica que me define en mi profesión.

He sido durante muchos años profesora de secundaria, los primeros años de religión, los últimos de física y química y actualmente me dedico a ejercer de terapeuta y a realizar talleres, juegos, rituales y celebraciones a medida.

Hay dos frases que me resuenan mientras escribo, una del poeta Dylan Thomas que leí por primera vez al inicio de la película El lado oscuro del corazón de Eliseo Subiela:

“La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque aún no ha tocado el suelo”,

y que ahora mismo me sirve para hacer las paces con la niña que fui y que me cuesta dejar de ser, a tenerla en cuenta y a dejar que me inspire y acompañe en mis propuestas.

La otra es de la Biblia, Tes 5.21:

“Examínalo todo y escoge lo bueno”

me la mostró un jesuita mexicano, buen amigo mío; en el contexto en el que se desarrollaba la conversación guardaba relación con la necesidad de escoger: Después de mucho tiempo arrancando pétalos a una margarita calva, caminando en círculo, vicioso, he escogido este nuevo camino, que empieza a dibujar una espiral y que intuyo será lleno de aventuras y lleno de experiencias.